domingo, 3 de marzo de 2013

CRÓNICAS DESDE INGLATERRA XIV: ELROSBIF.

De nuevo en Inglaterra, como todos los años por estas fechas.
Siguen por ahí diciendo que los ingleses comen mal o que no saben comer y eso, repito, no es cierto.
Tienen hábitos de comida muy diferentes a los nuestros, adaptados a su modo de vida y al clima.
Ya lo he dicho también, los ingleses son jardineros, no cocineros; a lo que habría que añadir, como siempre, la falta de tiempo.
Comen, por ello, con frecuencia fuera de casa y es tradicional salir los domingos a disfrutar de su “sunday lunch” al Carvery o al pub más cercano donde lo preparen.
El rosbif es sin duda el plato rey de la gastronomía inglesa. Se trata de una pieza de carne de vacuno, normalmente lomo alto que tiene una capa de grasa que lo hace más jugoso, aunque se puede hacer con aguja o con babilla siempre que la pieza supere el kilo y medio de peso (lo aconsejable son 2 Kg.).
El rosbif tiene que estar poco hecho. Hay discrepancias en los criterios a aplicar sobre esta tema, lo que para unos es “poco hecho”, otros lo considerarán como “crudo” o “casi crudo”. Lo que para otros es “su punto” para unos es “ruina total”. Considero que lo primero tiene solución. Cuando lo hago en casa, dejo la plancha a mano y si alguien se queja... vuelta y vuelta y solucionado.
Su acompañamiento imprescindible es el Yorkshire pudding, algo que a mí me recuerda ligeramente a un churro salvando las lógicas diferencias.
Lleva también verduras. Chirivías, patatas y zanahorias cocinadas al horno, guisantes cocidos y unos arbolitos de coliflor hervidos y gratinados con una especie de bechamel de queso. Aparte, dependiendo de los sitios, hay variedad de acompañamientos diferentes entre los que se encuentra el bread sauce o salsa de pan.
El complemento indispensable es el gravy, una salsa ligeramente espesa, marrón oscura, hecha a partir de los jugos de la cocción. Dicen las malas lenguas que venden un preparado en polvo al que solo hay que agregarle agua y calentarlo. Estoy convencido de que son calumnias.
Otras salsas son la mostaza, salsa de menta, confitura de grosella..
Todas estas cosas sabiamente administradas, constituyen una delicia que todos deberíamos probar alguna vez en la vida. Yo la disfruto todas las semanas el tiempo que paso en Inglaterra.
Una de las cosas que hay que tener presente es el punto de maduración de las carnes que hay en esta país. Cuando vas a comprar tu pieza de carne, lleva una etiqueta en la que consta el tiempo que ha estado en las cámaras, nunca inferior a las tres semanas.
Lástima que en España la carne que lleva más de dos o tres días en las estanterías es ya sospechosa, lo que me obliga a encargar mis pedidos con tres semanas de antelación.
Menos mal que ya vamos aprendiendo.
En los próximos días pondré la receta.

4 comentarios:

Maria Pilar-COCINICA dijo...

Me has abierto el apetito con todo lo que nos cuentas, salvo con menta, me han gustado todas las opciones que has puesto, espero la receta impaciene.

Besicos

Apicius Apicio dijo...

Soy de su misma opinión, en Inglaterra se come bien, aunque con hábitos y preparaciones que difieren con los nuestros.
Desde luego para el Rosbif bien rosadito en su interior con un aro exterior marcado por su permanencia en el horno.
Que disfrute de su estancia en Inglaterra.
Saludos

Contando los sesenta dijo...

Aquí está la de las preguntas tontas.
¿Cuál es el secreto del punto en el rosbeef?
Quiero decir, cómo sabes cuándo se ha quedado SÓLO rosado por dentro y dorado por fuera.

Tita dijo...

Me encanta el rosbif y parientes españoles, me vuelve loca!

Espero tu receta, besos